La satisfacción de Enseñar

Que gratificante es ver como niños de la edad temprana te roban el corazón con sus grandes gestos de amor y cariño. Al momento de llegar al aula se te olvida cualquier circunstancia desagradable que se pueda estar viviendo. 
Cuando ya nuestra voz se siente cansada y nuestro cuerpo agotado, nos fortalecemos de tantas maneras para dar  lo mejor de nosotros. Al final solo las sonrisas de nuestros niños (as) son la mayor recompensa que podemos tener. 

Por Qué Enseñar




En las manos de nosotros como docentes, está la responsabilidad de saber educar de manera correcta y excelente todos los conocimientos que deseamos que nuestros alumnos obtengan para un buen aprendizaje. La tarea día a día no es fácil pero con amor se logra grandes objetivos y la satisfacción de que todo lo que se haga tengan los mejores resultados.

Lo Hermoso de Enseñar

El lugar que actualmente tiene el maestro le asigna la labor definitiva de formar a las jóvenes generaciones, razón que pone al orden del día la función social de sus acciones. Sabemos que esta responsabilidad social se ha vuelto compleja, por cuanto requiere que se apropie de los conocimientos de un campo disciplinario y sea capaz de enfrentarse a los retos que exige una sociedad como la de hoy.