La satisfacción de Enseñar

Que gratificante es ver como niños de la edad temprana te roban el corazón con sus grandes gestos de amor y cariño. Al momento de llegar al aula se te olvida cualquier circunstancia desagradable que se pueda estar viviendo. 
Cuando ya nuestra voz se siente cansada y nuestro cuerpo agotado, nos fortalecemos de tantas maneras para dar  lo mejor de nosotros. Al final solo las sonrisas de nuestros niños (as) son la mayor recompensa que podemos tener. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario